¿El dolor de huesos debe frenar tus entrenamientos?

Imagen post huesos

Uno de los frenos ante los cuales muchas personas mayores se encuentran a la hora de entrenar son los dolores. Y en particular, el dolor de huesos. La falta de movimiento de una articulación, el exceso de un movimiento mal realizado, la degeneración que la edad provoca en los cartílagos de las articulaciones, artritis, artrosis o antiguas lesiones pueden producir dolor de huesos entendiéndose como una señal del cuerpo para parar.

Sin embargo, muchas de esas patologías necesitan, precisamente, entrenamiento y deporte para frenar el dolor y permitir que la persona tenga una mejor calidad de vida.

Si sufres dolor de huesos no debes dejar de hacer ejercicio, sólo debes adaptarlo a tu nueva situación.

Dejar de hacer ejercicio provoca que dejes de llevar nutrientes a este hueso o cartílago y que por lo tanto no te recuperes.

El entrenamiento y el dolor de huesos

Es cierto que este tipo de dolor puede resultar costoso de superar. A priori es natural pensar que lo mejor es no entrenar. De hecho, no siempre se tiene toda la información sobre cómo funcionan los huesos y esto puede hacer que el desconocimiento cause problemas.

La realidad es que los huesos son tejidos vivos, igual que pasa con los músculos o los ligamentos. Son tejidos que responden bien al ejercicio y que necesitan fortalecerse.

Realizar con lógica y un buen asesor una serie de ejercicios adaptados a la patología concreta que se sufra va a ser de mucha ayuda para:

  • Fortalecer los huesos.
  • Frenar el deterioro del tejido óseo en la medida de lo posible.
  • Mejorar la flexibilidad de las articulaciones.

Además, como siempre, el deporte va a ayudar a mejorar la autoestima y la calidad de los movimientos junto a las capacidades del usuario. Es decir, le va a dar herramientas y “poder” para enfrentarse día a día a esos dolores, superarlos y lanzarse a realizar todo tipo de actividades.

Cómo evitar los riesgos

La manera más sana de empezar cualquier entrenamiento consiste en conocerse. Es decir, el usuario necesita saber exactamente qué provoca sus dolores de hueso. Para ello, ir al médico y explicar el caso es el primer paso.

Una vez que se tiene un diagnóstico concreto y se conoce al detalle todo lo que ocurre, lo ideal es buscar un buen entrenador físico que pueda ayudar a establecer una rutina deportiva adaptada a los objetivos que se deben perseguir y a las capacidades de inicio.

También hay que tener en cuenta que el deporte puede molestar, pero nunca debe causar dolores físicos agudos ni prolongarse excesivamente en el tiempo. Por lo tanto, no se debe forzar a las articulaciones ni a los huesos, sino que se deben ejercitar poco a poco y en la medida de lo posible para cada usuario.

Una alimentación adecuada también va a ser muy útil para combatir el dolor de huesos y ayudará al usuario a adaptarse mejor a las nuevas rutinas deportivas.

 

No dejar de lado el deporte

El dolor de huesos, como cualquier otra patología, no debe ser un freno para mantenerse activo. El deporte y la vida saludable son herramientas básicas para mejorar la calidad del día a día.

Lo importante es adaptarse a la situación de cada uno y seguir las rutinas adecuadas, sin intentar realizar acciones que puedan ser dañinas o perjudiciales. Por ello, contar con ayuda profesional es básico para que el deporte sea seguro.

Ejercicios específicos

Ten en cuenta que la realización de un ejercicio en una pierna, ya potencia (aunque en menor medida) la fuerza de la otra, debido a la mejora del sistema nervioso. Así que se deben hacer los ejercicios propuestos con todas las articulaciones.

Tobillo:

  • Mueve el pie haciendo círculos
  • Mueve el pie de arriba hacia abajo
  • Mueve el pie haciendo una A, una B, una C, etc.

Rodilla:

  • Mueve la rodilla de arriba hacia abajo

Cadera:

  • De pie, haz círculos con toda la pierna.
  • De pie, flexiona la cadera de una pierna y luego de la otra.
  • Haz rotaciones de cadera.

Zona Lumbar:

Cuidado con la flexión y la torsión de la zona lumbar, ¡hacerlo favorecerá la generación de hernias discales!

Hombros:

  • Flexiona y extiende los hombros.
  • Abduce y adduce los hombros.
  • Haz movimientos circulares.
  • Rota interna y externamente los hombros.

Codos:

  • Flexiona y extiende los codos.

Muñecas y dedos:

  • Haz círculos en las muñecas.
  • Abre y cierra los dedos.

Cuello:

  • Mueve el cuello hacia un lado y hacia el otro.
  • Haz círculos con el cuello.
  • Mueve la cabeza hacia arriba y hacia abajo.

Con esta selección de ejercicios irás ganando fuerza en las articulaciones y mejorando tu situación. No vas a conseguir que el dolor de huesos desaparezca de un día para otro, pero pronto empezarás a notar mejoras.



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